NO HAY VACUNA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La violencia de género es un flagelo que hace estragos alrededor del planeta, diferentes estudios y fuentes,  como los de las agencias de las Naciones Unidas,  lo corroboran destacando  que : 736 millones de mujeres la han padecido  a manos de una pareja o por otras personas y una de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 24 años que ha tenido alguna relación íntima lo habrá padecido al llegar a los 25.Estos datos del dia a dia  nos estremecen , y es así como  “una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual desde que es muy joven” https://news.un.org/es/story/2021/03/1489292

De igual manera, ha quedado registrado  que durante el confinamiento debido a la Pandemia de la COVID-19  , los casos de violencia de género se dispararon en nuestras sociedades, en tal sentido el director general de la Organización Mundial de la Salud , Tedros Adhanom Ghebreyesus, reseña  “ no disponemos de vacunas para ponerle freno, solo podemos hacerle frente si los gobiernos, comunidades y las personas adoptan medidas y las integran plenamente con el fin de cambiar actitudes perjudiciales, mejorar el acceso a las oportunidades y los servicios para las mujeres y las niñas y fomentar las relaciones saludables y de respeto mutuo”

Es evidente, el éxito de organizaciones científicas, académicas, empresas,  organizaciones no gubernamentales y de gobierno en producir las vacunas contra la COVID-19, lo cual ha quedado plasmado como un ejemplo de la suma del  trabajo conjunto y colaborativo en beneficio del interés público del que somos capaces. Entonces nos preguntamos ¿Cómo reproducir ese modelo exitoso para alcanzar radicalmente la disminución y final erradicación de la violencia de género? Que debemos hacer para construir comunidades de paz donde las mujeres y las niñas vivan libres de violencia de género ? 

Definitivamente consideramos que  uno de los caminos que allana la resistencia a la lucha comprometida contra la violencia de género, es la asimilación de la misma también como una pandemia que aniquila y destruye vidas y que al igual que la COVID-19 disminuye  el crecimiento económico , recarga la seguridad social y anula la productividad de la mujer como agente social comprometida con el desarrollo sostenible. Porque cada vez que a una mujer o una niña por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino, se les  inflige daño físico, emocional , psicológico, sexual, económico  e incluso cuando pierden la vida a mano de su asesinos, nos hacemos mas pobres y nos alejamos mas de la consigna “No dejar a nadie atras” de la Agenda 2030.

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